Precauciones para cerrar la casa de la playa

Estamos casi en el ecuador del otoño y este mes toca cambio de hora. Eso implica que las tardes serán más cortas, oscurecerá enseguida y comienzan los meses más oscuros del año.

Ya no apetecerá tanto ir a la playa y sí hacer excursiones por el monte o turismo rural. Por eso, en estas fechas las casas de la playa se quedan en stand by, hibernando hasta la primavera.

Es durante este tiempo cuando se encuentran más desprotegidas y suelen producirse los siniestros cuyas consecuencias nos encontramos cuando volvemos a abrir la casa en marzo o abril. Así que es muy recomendable tomar algunas precauciones para evitar daños:

  • Cerrar la llave de paso del agua.
  • Desconectar los cuadros eléctricos, salvo que la casa tenga alarma, siendo muy conveniente en este caso, desenchufar todos los electrodomésticos, aunque estén apagados.
  • Si la cocina es de gas, asegurarse de que está cerrado.casa_lluvia
  • Si hay sótano, aconsejamos instalar una bomba de agua, y poner en alto los objetos de valor para evitar que se estropeen en caso de una inundación. De igual modo hay que actuar si la vivienda está al mismo nivel que la calle y esta se suele inundar cuando hay tormenta.
  • Si se trata de una planta baja o un primer piso, es muy conveniente colocar rejas en las ventanas.

Los siniestros más habituales en las casas de verano son:

  • rotura de tuberías,casa_incendio
  • Cortocircuito, producido por subidas de tensión por fluctuaciones en la red o tormentas,
  • Incendio por escapes de gas,
  • Inundación por tormentas,
  • Robo

Nosotros podemos ayudarte a instalar una bomba de agua, un limitador de sobretensión, colocar rejas, alarmas y cualquier otra medida de seguridad que requiera la intervención de un profesional cualificado. Si preparamos adecuadamente la casa para pasar el invierno, reduciremos los riesgos y estaremos mucho más tranquilos.

Siniestros en el hogar: hurto o robo

Cuando elegimos un seguro del hogar tendemos a fijarnos más en lo que nos cuesta su mantenimiento que en los siniestros que cubre. Es importante detenernos a analizar este punto, porque ¿de qué nos va a servir tener un seguro si cuando llegado el momento en que lo necesitamos no nos responde?

Uno de los conflictos más habituales entre asegurados y aseguradores es el robo. Cuando entran en nuestra vivienda y se llevan nuestras cosas no sólo nos sentimos vulnerables, sino que comienza una serie de trámites (denuncia, aviso al seguro…), y si no tenemos claras algunas cuestiones ese proceso puede resultar muy molesto y terminar sin que se reconozca nuestro derecho (que creíamos tener asegurado).

En primer lugar, hay que distinguir dos conceptos fundamentales, que parecen sinónimos, pero que tienen importantes diferencias: hurto y robo.

El Código Penal los define así:

  • Hurto: “tomar las cosas muebles ajenas sin la voluntad de su dueño”.
  • Robo: “apoderarse de cosas muebles ajenas con violencia en las cosas o con violencia e intimidación en las personas“.

Es decir, que la diferencia principal entre uno y otro es que la sustracción se produzca con violencia o intimidación.

Una vez que tenemos clara esa diferencia, debemos mirar que nuestra póliza cubra el robo, ya que hay algunos seguros que lo excluyen. Si no está incluida esa cobertura, probablemente ese seguro no nos va a interesar, ya que ese es uno de los riesgos más frecuentes a los que están expuestas las viviendas, sobre todo, en temporada de vacaciones.

Por último, debemos ser cuidadosos a la hora de cerrar la casa cuando nos vamos. Por ejemplo, asegurarnos de que todas las ventanas y puertas están cerradas, ya que existe una norma en la Ley de Contrato de Seguro por la que el asegurador no tiene que indemnizar cuando ha habido negligencia grave del asegurado (art. 52.1 de la Ley)

En cualquier caso, es muy importante leer bien las condiciones, tanto particulares como generales, de la póliza que vamos a contratar, para que luego, cuando lo necesitemos, no haya sorpresas.